IX ÉPOCA

3.5.09

Prensa y libertad

Acaba de celebrarse el Día Mundial por la Libertad de Prensa. Pues muy bien. Se recuerda que en muchos países no se puede hacer público lo que se quiere, que muchos periodistas han sido encarcelados, perseguidos, incluso ejecutados por pretender hacer públicas denuncias desagradables para el poder, y ya está, todos contentos. Y digo yo que está bien recordar algunos de los riesgos de ejercer una profesión cuya única finalidad es la de dar a conocer a todos los ciudadanos lo que los ciudadanos tienen derecho a saber, porque fíjese usted lo mal que lo pasan en algunos países algunos periodistas...
Ya, no digo yo que no haya que recordarlo; pero que un recuerdo sirva para esconder la memoria tiene su aquel, ¿no? Porque la libertad de prensa no está amenazada solamente en esos países denunciados. No hay ni que viajar para encontrarse con amenazas a la libertad de prensa, que algunos confunden con la libertad de empresa periodística.
En cuanto a empresa, la libertad de la de prensa es idéntica a la de cualquier otra. Pero cuando hablamos de libertad de prensa nos referimos, lo sepamos o no, a la libertad de difundir información veraz y honesta y al derecho de los ciudadanos a recibirla. Y creo que a cualquiera se le ocurre que no hay prensa sin periodistas, por mucho que algunos editores estén seguros de que no los necesitan para poner en la calle los resultados de una impresión en papel.
El caso es que en las empresas que hacen periódicos, o radio o televisión, una parte del personal es realmente atípico: los periodistas trabajan para los lectores, por cuenta del empresario del medio. Es decir que un periodista no tiene por qué seguir de cerca los intereses extra periodísticos del editor de su medio de comunicación, porque éste es sólo un intermediario entre el trabajador y el consumidor al que éste se debe. El derecho de una empresa periodística a obtener rendimientos económicos sólo se justifica respondiendo al derecho del público a conocer lo que tiene derecho a conocer.
Pero, contemplando los periódicos más próximos (me centraré en la prensa escrita para no tener que andar relacionando medios), nos encontramos con que o sus periodistas no se enteran de nada o se ven obligados a no proponerlo para su publicación, no vaya a ser que contradiga los particulares intereses de su patrono.
Y esos periódicos más próximos resulta que lo que ponen en evidencia es su auténtica sumisión a la gran cornucopia que representa la administración pública, principal sostenedor económico de muchas empresas periodísticas. El grado de dependencia que esas empresas han logrado del poder político, sea del Estado, de las Comunidades Autónomas, de las Diputaciones Provinciales o de los Ayuntamientos es tan notorio que cualquiera debería sonrojarse si se atreviera a negarlo.
Pero esas mismas empresas disponen también de sus mecanismos de defensa, sometiendo igualmente a los poderes políticos a un chantaje permanente. Repetir aquí que ese espectáculo pudo verse claramente en el acoso y derribo de Ventura Pérez Mariño (a partir de que se olieron que se les acabaría el "momio" de millones alegremente distribuido por el bipartito anterior), supongo que es ocioso; o con la posición frente al proyecto de ampliación del Puerto, en la que lo que se dirimía era una mayor aportación económica de la Autoridad Portuaria con el diario decano; o con los silencios sobre las corruptelas, los desvaríos y los errores de ayuntamientos y Xunta...
Cuando un periodista no cuenta con todo el apoyo de su empresa para investigar, descubrir y publicar las actividades de quienes nos administran lo nuestro, la libertad de prensa está siendo atacada frontalmente. Pero ese es el caso actual en buena parte de las empresas periodísticas a las que encomendamos la vigilancia de nuestros legítimos intereses.
Que aventuras particulares on line, que no cuentan ni de lejos con los medios de una empresa periodística, alcancen mayor nivel de credibilidad que los periódicos tradicionales debería dar para una reflexión.
Y que la mayoría de ellos tengan que ocultar sus identidades podría proporcionar material para todo un ensayo sobre la libertad y los peligros de ejercerla. Como en esos países denunciados, los periodistas son perseguidos también en éste, de la peor forma que se puede perseguir a un periodista: poniéndole trabas a su obligación de conocer lo que los ciudadanos no pueden y le encargan a él.
En medio de los generales lamentos sobre el futuro de la prensa y las empresas periodísticas, ¿a nadie se le ha ocurrido pensar que puede ganar dinero con sólo un puñado de periodistas libres para investigar y conocer lo que los ciudadanos demandan? La verdad es que de otro modo no les asiste el derecho a existir.
Bienvenido sea un Día Mundial por la Libertad de Prensa, pero yo no la veo mucho por aquí. Qué quieren que les diga.

2 comentarios:

sam rock dixo...

Libertad de expresión, cuántos desaguisados se cometen contra ti utilizando tu bandera. En Galicia, sí: por las presiones políticas, económicas y de colegueo de los medios con determinados poderes caciquiles.
Resulta sangrante que algunos medios se solidaricen con lo que les ocurre en lugares lejanos a periodistas, que pagan con su vida la defensa de la verdad, cuando esos propios medios, los que conozco de Galicia, en la mayoría de los casos tienen en su cúpula a comerciantes puros y duros que el único periodismo que conocen es hacer caja, cuanta más mejor, exprimiendo a los trabajadores. Medios que dan pábulo al entreguismo político, el acoso laboral, el intrusismo...
Con semejantes mimbres no es extraño que el cesto de la prensa comience a ser sustituido por otros materiales más creíbles.

Roque

Anónimo dixo...

Pois falando de tiras de humor e gripes inventadas, a de hoxe no faro, mais clara non pode ser, falando de corruptos e ladrons