IX ÉPOCA

13.10.08

Criminales de hoy

"Esperar por los políticos competentes, cualificados y honestos puede resultar una muy larga espera". En el post "Misión oficial", firmado por Pablo Eifonso el pasado día 3, Goyo terminaba un interesante comentario con la frase citada. Supongo, Goyo, que habrá que hacer algo porque la simple espera puede resultar tediosa.
Creo que estamos en un bucle histórico que exige un cierto regreso a los orígenes. Nada que ver con lo de que cualquier tiempo pasado haya sido mejor, porque no sería exacto.
Ese regreso tendría que empezar por dejar de adorar al becerro de oro; dejar de considerar "inteligentes", "admirables" o, simplemente, "imitables" a esa caterva cuyo único mérito consiste en saber situarse de modo que cuando haya reparto no haya otros más capaces cerca del centro de decisiones, y volver a situar en la cúspide del mérito la honestidad, la coherencia, el trabajo inequívocamente realizado en favor de quienes tienen menos posibilidades, etc., etc.
Una gran mayoría de quienes han logrado el éxito en su escalada en la política tienen como únicos méritos el haber sido capaces de detectar por donde iban los tiros y disponer de una capacidad de tragar que la mayoría de los mortales no tienen. La vida interna de los partidos y su descenso a las simas de la inmediatez, con total desprecio de cualquier avance ideológico reconocible, ha resultado una excelente escalera para aquel ascenso.
El resultado de que estos arribistas, obsesionados por rodearse de gentes de menor entidad para que no les superen, hayan tenido éxito es que hoy (con las excepciones que se quiera, que las hay) sufrimos la dictadura de los mediocres, sean estos alcaldes, tenientes, presidentes de corporaciones financieras, oportunistas de la "creación" de empresas o simples "expertos" en vaya usted a saber qué, con total independencia de los títulos académicos que puedan poseer. Podríamos decir que asistimos al triunfo de los aparatos, cada vez más separados de la realidad social y más concentrados en su propio funcionamiento. Trasladado esto al ámbito económico es lo que está pasando: que la atención al mecanismo ha superado la que se debe a quien lo mueve.
¿Hay alguien que dude acerca de la capacidad personal, intelectual y/o moral de un tal George Bush? Pues pasa por ser el hombre más poderoso de la tierra, aunque en realidad es la marioneta de unos pocos que se han instalado en el centro de decisión sobre la vida de países y personas, ya sea sometiéndolos con las armas de la economía o con las que hacen "¡pum!".
Y esos grandes jerarcas necesitan vasallos, no colaboradores; siervos, no compañeros; gentes dispuestas a aceptar cualquier cosa con tal de medrar en una estructura que premia la mediocridad como instrumento para frustrar el ascenso de la inteligencia, la honestidad y el esfuerzo remunerador de la mayoría. La lógica de la cadena se prolonga hasta la más pequeña Asociación de Propietarios de un inmueble cualquiera.
Esos son los criminales de hoy, no Jack el Destripador; esos son los asesinos de millones de seres humanos que se mueren de hambre porque ellos necesitan seguir acumulando riqueza, después de habernos convencido de que tiene que ser así.
Es algo parecido a lo de la "burbuja inmobiliaria": Los que la impulsaron han salido enriquecidos, a base de instalar en el subconsciente colectivo la idea de que comprando un inmueble se podría llegar a la altura de "Paco el Pocero".
Los nuevos ricos generados por el sistema (que los mantiene a raya, los usa como reclamo y se deshace de ellos cuando le conviene) llegaron a tomar conciencia de que la forma de no tener que aguantar a esos políticos que les pueden resultar molestos es la de meterse ellos mismos en política, directamente o por personas interpuestas.
Y así han inundado el panorama de políticos mediocres, cuando no abiertamente perversos, fáciles de manejar estimulando en ellos la urgencia de "desclasarse". Hasta que, confirmando el Principio de Peter, esos políticos de fortuna alcanzan su nivel de incompetencia. Para unos ese nivel no pasa de una eventual concejalía, para otros alcanza el plano de la alcaldía, y otros pueden llegar a presidir el país más poderoso del mundo. Pero son todos ellos iguales: ignoran conscientemente que sirven a intereses abominables que, necesariamente, acaban por ser delictivos.
Ya, pero siente usted en el banquillo a Bush por toda la gente que ha matado para que sus valedores puedan seguir dominando el negocio de la energía.
Creo sinceramente que las fórmulas probadas hasta ahora han demostrado su inutilidad para hacer de éste un mundo mejor que el que heredamos.
Pero tampoco se puede esperar definitivamente, por lo que conviene coordinar esfuerzos, imaginación, inteligencia y decisión para dar con la fórmula que nos sirva ahora, que no es, por supuesto, la hueca ocurrencia esa de "mellorando o futuro".
Lamentablemente, lo que consideramos como "educación" ha sido fagocitado también por el sistema, metido en el tobogán de "educar" para fortalecer esos "valores" que nos han llevado hasta aquí. Valores como "productividad", "competitividad", "agresividad" "éxito fulgurante" o "belleza física", resulta paradójico que puedan considerarse como la base de la "civilización del ocio", para cuyo rescate de la crisis los expertos no han encontrado más solución que la de volver al principio del siglo pasado para "reimplantar" la jornada laboral de 65 horas. ¿A esto le llaman progreso?
Yo no sé qué, ni cómo; pero urge hacer algo, porque las perspectivas son, como mínimo, aburridas. De momento nos queda el recurso de ampliar los horizontes del pensamiento crítico, de la incomodidad de aceptar bovinamente como deseable lo que nos dicen quienes sólo pretenden aprovecharse de nosotros, y echarle imaginación y conocimientos adecuados al asunto.
Así lo veo yo; aunque puede que esté equivocado. O no. O qué sé yo.
¡Salud! (física y mental, pero de verdad) a todos.

3 comentarios:

Anabel dixo...

Somos una sociedad mediocre. Los que nos gobiernan nos representan perfectamente. Con la mitad de lo que aparece en este blog alguien tendría que estar en la cárcel (!Qué antiguo!) ;quien denuncia, si no es cierto lo que se dice;el denunciado, si lo es.

Anónimo dixo...

E certo Anabel, non ves o Botin ou Gayoso presumindo cada tres meses do que gañaron ca usuria e a especulación?

Galopin dixo...

Abundando en la opinión de Anabel, no hay que perder de vista que, para que toda esa caterva de inútiles e impresentables sigan en sus poltronas, es necesario que haya ejércitos y ejércitos de borregos que les apoyan y votan.
Y claro, luego pretenden arreglar el desaguisado económico de sus empresas apelando al abaratamiento del despido... ¡si es que no dan para más!!

¡¡Jooo que tropa!!