IX ÉPOCA

19.8.08

La maldición de Portanet

Dándole vueltas a eso que, sin saber ni cómo ni por qué, pareció bueno a la Consellería de Ordenación del Territorio (por no personalizar) después de haberle parecido malo, se me vino a la cabeza una cosa que algunos han dado en llamar "la maldición de Portanet". Estarán ustedes pensando (o no) en lo de la Plaza de España.
¿Se acuerdan, verdad, de cuando Mauricio Ruiz "apatrullaba la ciudad" con la mirada serena para que los abigeos no se lucraran con el expolio de nuestros rebaños de cuernilargos? Es verdad que "apatrullaba" solo; pero "apatrullaba".

Entonces, los que querían hacerse amigos del gobernador del estado para que les dejase poner sus alambradas y acabar con los "horizontes lejanos", se las tenían tiesas con el "apatrullador" y no se atrevían a escupir fuera del caldero cuando se pasaban por el "saloon".
Pero, por detrás, en las penumbras que oferta el poder, los malos conspiraban para que el gobernador le retirase la placa de concejal a Gary-Mauricio-Cooper y poder campar por sus respetos. La historia nos dice que lo consiguieron. Mauricio, "sólo ante el ladrillo" que todo lo puede, hubo de retirarse a sus cuarteles de invierno a contemplar cómo los "suyos" mandaban todo lo trabajado a freír espárragos.
Ellos querían poner alambradas, ampliar el OK Corral de la Plaza de España y conseguir el monopolio de la extracción y el transporte de ladrillo en todo el Oeste. Y casi lo consiguen.
Pero, héteme aquí que, como pasa cuando se anda "fuchicando" en la tumba de los faraones, la tenebrosa sombra de algún sacerdote de Annubis surge para hacer visible la clásica maldición.
Así es que, cuando ya todos los obstáculos parecían removidos; cuando ya la conselleira, que antes había dicho no, se puso a decir "digo" donde había dicho "Diego", ahora me viene el semiólogo Pereira y sostiene que la vieja maldición de Portanet abarca a todo lo que linde con la Gran Vía. Y me lo explica:

Resulta que, siendo sheriff de la Fiel, Leal, Valerosa y Siempre Benéfica ciudad de Vigo don Rafael J. Portanet Suárez, y corriendo los últimos años de la década de los 60 del pasado siglo, epígonos de aquellos abigeos del far west vieron la tremenda extensión de pastos que había nada más traspasar la por entonces llamada Gran Vía del Generalísimo por su margen izquierda y la desearon para poner sus traicioneras cercas de alambre de espino.
Cantan los ciegos por las ferias del país que el sheriff y sus amigotes conspiraron para ocupar aquella franja de terreno baldío y ponerla a solares. Sólo se requería una simple recalificación que permitiera que los terrenos en barbecho pasaran de valer "cuatro" a valer "cuatro mil". Dicen también que el sheriff Portanet contaba con "carta blanca" del Gran Jefe Blanco, un paisano radicado en El Pardo (Madrid), que gobernaba el territorio con la férrea mano de un tal Camilo Alonso Vega, conocido en el Oeste como "don Camulo", porque era capaz de derribar a un regimiento de un "decreto-coz". Y se creció, claro.
Iba tan sobrado el sheriff que no se percató de que, una cosa es una cosa y otra cosa es otra; las cosas como son. Tiró entonces de pasquín colocado junto a las puertas batientes del saloon, y anunció que la margen izquierda del territorio conocido como Gran Vía pasaba a convertirse en sabrosísimos solares, y que las vacas se fueran a pastar a Oklahoma, vasto territorio virgen.
Algo hizo mal el sheriff, o se olvidó de hacer partícipe del descubrimiento de aquel yacimiento de ladrillos a algún pez gordo, porque el Gran Jefe Blanco no movió un dedo cuando un marshall decidió que los "descubridores" de aquel Eldorado eran unos tramposos que habían usurpado los títulos de propiedad a los honrados granjeros, a cambio de unos pocos centavos.
El caso es que, gracias a que había sido directamente "elegido" por el propio don Camulo, el sheriff se libró del traje a rayas y de compartir rancho con los Dalton en el trullo. Pero no así varios de sus pandilleros de la banda conocida como Corporación Municipal de Representación Terciaria (es decir, que eran "representantes" de los tres tercios en que nos dividían entonces: Familia, Municipio y Sindicato), que acabaron tras las rejas por una temporada.
Cuentan los más viejos del lugar que el sheriff Portanet, cabreado por haberse quedado con el culo al aire en su "jugada" inmobiliaria, lanzó una maldición sobre aquel territorio situado en la margen izquierda de la Gran Vía. Para asegurarse de la pervivencia de la maldición, el sherif chafado se hizo construir un gran depósito de carburante en lo más alto de la acera de enfrente, de cuyo glorioso pasado como "gasolinera de Portanet" (PS, rezaba el luminoso) nos queda hoy lo que conocemos como "gasolinera de la Plaza de España".

Fueron pasando los años y la maldición sobre "la margen izquierda" siguió su curso: costosos chalets de una burguesía más pendiente de limpiar de color rojo los números de sus cuentas bancarias que de prosperar repartiendo trabajo y riqueza, han quedado convertidos en guarderías, locales de copas con vocación de "cool", lavacoches a presión, intentos fallidos de restaurantes y fracasados (hasta ahora) intentos de volver a lo de recalificar aquellos prados y convertirlos en minas de ladrillos.
Hasta que, otra vez en las penumbras del poder local, los nuevos tentadores "cuenta naranja" de los sucesores de aquel sheriff de los 60, decidieron que todo era una patraña para asustar a los niños y consiguieron que algunos antiguos adversarios se uniesen para hacer de la "margen izquierda" el gran emporio comercial, aprovechando el regustillo aristocrático que daba nombre al rancho: Finca do Conde. Pero el asunto nació ya con mal pie y peor prensa (no toda, claro). Incluso ahora siguen las secuelas de la maldición cuando "destapamos" los últimos números del millón y medio de la Volvo-ING.
Pero la maldición de Portanet acechaba y el peso de la ley se cernía sobre "el mayor centro comercial de Galicia", aunque ellos seguían en plan "ladran, luego cabalgamos". Sin embargo, otro marshall dictó sentencia definitiva: lo de Finca do Conde era ilegal y había que arrasarlo.
En esas estábamos cuando, por un lado los moradores del Centro Comercial fueron sintiéndose engañados y abocados a la ruina, y por otro ya el negocio de explotar minas de ladrillo sólo daba para disgustos.
Y seguíamos en esas cuando un nuevo sheriff, que antes se decía amigo de Mauricio, nos muestra su júbilo porque ya se puede ampliar el corral de la Plaza de España, con unos leves retoques para alojar ganado menor, y de nuevo la mina de ladrillos volverá a producir alcanzando las "más altas cotas" de protuberancia que se han visto al oeste del Pecos-Lagares.
Sostiene Pereira que una maldición es una maldición, y que, por mucho que alejen del corral los caballos de Oliveira, el nuevo poblado proyectado no va a ninguna parte porque pesa sobre él la Maldición de Portanet. En fin, que el Caballero se va a quedar sin caballos, ni que sean de Oliveira, y los gambusinos no van a pillar oro en estos placeres, porque sobre la margen izquierda de la Gran Vía (plazaspaña incluida) pesa un mal de ojo con casi medio siglo de probada eficacia.
Y digo yo; ¿es que ya no quedan asesores con memoria?
En fin, que si lo que sostiene Pereira se sostiene, vamos a tener que sentirlo por los caballos de Oliveira, el Caballero del convenio, ING-Real State y Fraga, Portolés y García Quijada, para regocijo del primer damnificado por la querencia de la margen izquierda de la Gran Vía a que la dejen como está: Rafael J. Portanet Suárez (q.e.g.e.).
La sombra de Portanet es alargada. Y su venganza, que ni la de Tutankamon.

9 comentarios:

pablo gonzalez dixo...

Joer, Marcos, es que vas provocando.

Marcos Andion dixo...

Qué va, Pablo; no es provocar, es advertir. Porque me consta que hay mucha gente que no conoce la maldición, pero como las meigas, haberla haila. La historia de Portanet y el entrullamiento de parte de su corporación, por culpa del intento especulativo en la margen izquierda de la Gran Vía, es un hecho; que desde entonces nada de lo intentado en ese territorio ha ido p'alante, también. Y que, desde lo de Portanet, sobre ese espacio hay sentencias judiciales contrarias al enladrillado lo dicen los periódicos.
Las malas lenguas dicen que don Rafael, cuando vio frustrado su intento de forrarse con el ladrillo, lanzó a los cuatro vientos su maldición. Pasó el tiempo y muchos se olvidaron de ella (o no conocían la historia), con lo que han vuelto a fuchicar.
Ya veremos en qué queda lo de la megápolis de la Señorita Pepis que se pretende allí arriba como a alguien se le ocurra volver a los tribunales por la contabilidad imaginativa de los redactores del Plan General.
¿Sabías que, para calcular la edificabilidad de la parcela en cuestión se contabilizaron los metros de calzada pública de los viales, y puede que hasta la superficie del piso de los túneles?
Algo parecido había pasado en la controvertida "parcela de Pizarro", a la que también le cuesta andar: que contabilizaron como superficie de cesión para zona verde de uso público el talud sobre la calle Pizarro, lo que habría dado lugar a un "parque" casi en vertical. Imaginación contable le llaman a eso. ;-)

Galopin dixo...

¡Jolines Marcos! ni Marcial Lafuente Estefanía, que por cierto era de la parte baja de la Gran Vía del Generalísimo, pola banda das Travesas, lo habría narrado mejor. Aún me estoy riendo (con el relato, no con la historia), pero como dice el refrán, más reirá el último. A todas las falcatruadas del insigne Portanet Suárez aqui narradas, habría que añadir la "jugadita" que le hizo a los de Tranvías Eléctricos de Vigo, siguiendo aquella famosa máxima que no recuerdo si era de él o de Don Camulo: "A los amigos, el c..., a los enemigos, por el c..., y a los indiferentes, la legislación vigente. ¡Qué tiempos! Lo malo será que en las excavaciones de la Plaza de España aparezca alguna tumba más y se liberen más maldiciones.
¡¡Qué tropa!!

Marcos Andion dixo...

¡Jolines, Galopín!, que yo también me lo pasé pipa, para qué te voy a mentir.
Lo de "Tranvías" sí que fue una jugada guapa. Para acabar con el dominio de los Valcarcel y otros, que tenían lo del transporte público colectivo, el "astuto" Portanet les obligó a poner en servicio, al mismo tiempo, más tranvías de lo que soportaba la capacidad del tendido eléctrico. De esa forma, raro era el día en que algún "transformador" de la red de los tranvías no saltaba por la sobrecarga, o "se le colaba" un gato dentro y se cortaba el fluido.
Con el descontento ciudadano bien estimulado, aquel señor de horca y cuchillo decretó la suspensión del servicio, la caducidad de la concesión y el "sursum corda". Emitió un bando por el que cualquiera que tuviese un autobús podría transportar pasajeros en la ciudad, con tal de mantener el precio del tranvía, que creo que era de 2,50 pts.
Vigo resultó una fiesta de autobuses de todos los colores hasta que, convenientemente resuelto el concurso habilitado, el Ilmo. Ayuntamiento de Vigo decidió conceder el servicio a Viguesa de Transportes, S.A., más conocida por la Vitrasa.
De nuevo la justicia se cruzó en el camino del regidor municipal, y media corporación fue condenada por cohecho, por haber recibido unas joyas de la empresa que se benefició de la concesión. La historia de cómo "saltó" lo de las joyas podría haberla contado un ilustre abogado vigués, o un concejal de entonces que era más tonto que Abundio, ese que se fue a la vendimia con uvas para la merienda. Pero la maldición de Portanet nunca le afectó a él sino a los que le seguían, je, je...
Visto lo visto, nada me extrañaría que, como dices, ahora hiciera su aparición una tumba, o una necrópolis enterita, de la que se serviría la maldición de Portanet para seguir su curso inexorable.
Lo que tendría que dar que pensar a algunos es que de las dos actuaciones de Portanet de las que estamos hablando resultó la condena de varios de sus concejales, con entrada en el trullo (que estaba donde hoy es el MARCO) de alguno de ellos.
Desde luego, si Murphy tiene razón, algunos debieran estar cagaditos. Y eso que aquellos eran otros tiempos.
Ya ves que, como hemos repetido aquí citando a Luís Cilia, "É sempre a mesma melodia;/
as moscas mudam,/
só a merda nâo varia".

Anónimo dixo...

que maravilla e ler o voso blog, noraboa, pero para cando o tema de o uso e disfrute de caixano porque ten moita tela.

Anónimo dixo...

Me parece que al principio habia una inmobiliaria, creo haber leido, que se llamaba Meridional, en la que trabajaba la mujer del entonces concejal Francisco Santomé, que fue la que empezó con el tema de construir en las parcelas que poseía en Plaza de España.

En fín, querido Marcos, hay cosas que nos pueden dejar atónitos, a pesar de estar ya encallecidos de oír los mayores despropósitos o comprobar las más nefastas actuaciones de las últimas Corporaciones Municipales.

Marcos Andion dixo...

Lo siento, querido Galopín, pero Marcial Lafuente Estefanía no era de As Travesas, sino de Toledo. Nunca vivió en Vigo, pero su relación con la ciudad se debe a que sus primeras novelas fueron editadas por una pequeña editorial viguesa: Cies.
En todo caso, lo de que era de Vigo también lo había oído; lo mismo que el que bajo ese nombre se escondía una legión de "negros". Lo cierto es que los únicos "negros" que escribieron con ese nombre eran dos hijos de Marcial Lafuente Estefanía, que no era un seudónimo, sino su verdadero nombre.

Anónimo dixo...

Marcos, aun te queda que redactar el capitulo del expolio del edificio de la Farmacia Rubira, que eso si fue una felonía y un desaguisado mucho peor de todo lo que hizo ese elemento en el resto de Vigo, que lo otro mal que bien se fue arreglando, pero el edificio nunca más volverá a existir.
¿Porque no usas, en la entrada para hacer un comentario, el castellano con el gallego?. Nací en Vigo, tengo 70 años y he usado más de un 90 % el castellano que el gallego para relacionarme con los vigueses.

Anónimo dixo...

Faria alguén o favor de retratar neste blog o bando aquel (téñoo visto) de Portanet, con ocasión da visita do Caudillo a Vigo, no que se embala e escribe "que lle debemos vida, hacienda y honor" ?. Porque é único,pois supera a Calderón de la Barca, cando no Alcalde de Zalamea declama: "al rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma y el alma solo es de Dios".
Debería estudiarse tal bando nas aulas.